domingo, 31 de enero de 2010

viernes, 29 de enero de 2010

Abejaruco a Lince Ibérico

20:35:00



Fragmento de la obra de teatro "Alejandro y ana lo que españa no vio de la boda de la hija del presidente", de la compañia animalario.

Nunca me canso de verlo.

sábado, 23 de enero de 2010

Medico sin frontera. (part 5)

20:12:00


El poblado Yucai si respondía a la idea que Laura, influenciada sin duda por las películas, tenía en su imaginación de un asentamiento indígena. Las casas de adobe y paja aparentemente destartaladas, se descubrían luego cálidas y confortables.

A Sahím lo introdujeron rápidamente en la casa mas grande y solemne del poblado, sin duda la del hechicero. Y allí permanecería durante los siete días que el pobre y servicial indio estuvo inconsciente, debatiéndose entre la vida y la muerte.

Durante ese interminable intervalo de tiempo, la muchacha intentaba reconocer en algún rincón, en los montones de artilugios amontonados cerca de las casas, el mas leve indicio en el que pudiera atisbar una leve sospecha, de que Mario había estado en aquel lejano lugar. Pero todo era en balde, allí no encontraba nada, y tampoco podía sonsacar información a los indígenas, solo unos pocos entendían, no sin esfuerzos y a duras penas, su idioma. Ellos solo la miraban con los ojos muy abiertos y simulaban no entenderla, o a Laura se lo parecía.

Al octavo día de estancia en el poblado Yucai, Sahím fue trasladado y pudo recibir la visita de Laura. Estuvieron hablando toda la tarde y el indio supo que la chica no había encontrado el menor rastro de su novio. En ese preciso instante un vago recuerdo inundó la mente de Sahím, una lejana imagen a la que hasta ahora no había dado importancia. Recordaba haber visto algo en la tienda del hechicero que llamó su atención durante la convalecencia, pero no podía fijar el recuerdo con nitidez. Por ello decidió que debía entrar en esa casa de nuevo. El indio sabía de sobra lo peligroso de la misión, pues si algún Yucai le sorprendía dentro tendrían que castigarle severamente. La pena para ese desprecio era la muerte.

Tres días tuvo que esperar sahím para que le llegara la oportunidad de poder mancillar la casa del hombre que sin duda le había salvado la vida. Todos los habitantes del poblado se había marchado a la playa para, como cada primavera, festejar su llegada y pedir a los dioses lluvias abundantes. Era un día sagrado en su cultura y los rituales y las ofrendas se alargaban durante todo el dia. Solo quedaban en el poblado dos indigenas haciendo guardia, pero se habían pasado toda la mañana bebiendo un raro y espeso mejunje, y estaban bastante borrachos.

Era el momento esperado. Sin tiempo para pensarlo había que actuar. El indio se acerco despacio a la casa del hechicero, se introdujo y comenzó a inspeccionar. Las paredes se hallaban repletas de todo tipo de recipientes de mil formas diferentes a medio vaciar y Sahím no encontraba nada le volviera a llamar su atención. Medito unos segundos y de pronto se dio cuenta de que algo si había cambiado. El recordaba de su estancia, durante su recuperación, haber visto en la neblina, algún libro en la casa. Libros que ahora ya no estaban.

En ese momento, un resplandor iluminó la estancia. El hechicero jefe de los Yucais estaba delante del indio.

jueves, 21 de enero de 2010

Hoy pasó algo.

16:22:00

Hoy pasó algo.
No sabría decirte que.
Algo me golpeó en la mente y acuchilló mi corazon.

No mereces a alguién como yo a tu lado.
Cerraré los ojos cuando me cruze en tu camino.

Mi alma vaga sola.
Mi alma no es de nadie.

martes, 19 de enero de 2010

Refrán popular

20:55:00


Despues de la tempestad viene la calma.

jueves, 14 de enero de 2010

Pearl Jam

8:34:00

Esta mañana una gran amiga me regalo este video.

Gracias.

domingo, 10 de enero de 2010

Espera

10:14:00

Espera eterna.
Espinas de anestesia,
en mis venas.

La vida debe de continuar.

9:59:00


El horizonte, por definición, es lejano.
Camino despacio, el paso lento pero firme.
Por miedo, el corazón aprieto en mi mano.
no tengo donde escapar, pero ardo en deseos de irme.

La vida debe de continuar...
pero sin ti.


Javi
El dia D
a la hora H

miércoles, 6 de enero de 2010

Estoy Cansado...

16:19:00


Estoy cansado...
cansado de tus crueles juegos,
cansado de los amargos tragos,
cansado... de estar cansado.

De los ultimátum tajantes,
de mirar al pasado,
de no sentir las manos, ni aún con guantes,
de quedarme mirando al techo, pasmado.

De estar "eternamente triste"
con heridas recientes, de maltratado,
sin hallar nunca esos ojos dulces,
lastima de corazón maniatado.

Estoy cansado...
de intentar parecer enamorado.

lunes, 4 de enero de 2010

Medico sin frontera. (part 4)

7:41:00


Sahím conocía bien este tipo de serpientes, y también conocía los devastadores efectos de su veneno. Este empezaría a actuar a las cinco o seis horas, y sus consecuencias se irían agravando hasta desencadenar en la muerte. No podía dejarse llevar por el pánico, solo restaban tres horas de canoa para adentrarse en terreno Yucai, el llegar allí y confiar en su suerte es lo único que Sahím podía hacer.

Laura se estrañó mucho cuando el indio le espetó que no podían detenerse a comer ahora, que luego, mas entrada la tarde lo harían. Pero, como había echo durante todo el viaje, le obedeció sin decir una palabra, y subió a una canoa. Ahora era Laura la que no podía dejar de mirarle, presentía que algo no iba bien, el remaba de manera compulsiva y no dejaba de otear impacientemente el horizonte, como si esperara que, de un momento a otro, algo emergiera de el.

A las tres horas de la reanudación del viaje, Sahím remó hacia la orilla y se dispusieron a comer. A pesar de que el frío no era muy intenso, el indio se afanó en hacer una enorme hoguera. Una vez sentados al fuego Sahím le relató a Laura su desafortunado encuentro con la serpiente. Se lo dijo con la voz suave y tranquila, como quien cuenta una historia a un niño. La muchacha se asustó, pero Sahím trató de tranquilizarla advirtiéndola que los Yucais pronto verían la hoguera y aparecerian, y dandola unos últimos consejos sobre como debía actuar cuando los indígenas hicieran acto de presencia cayó en un profundo sueño.

Laura miraba a todos lados, pensando que en cualquier momento un indigena con la cara pintada de múltiples colores se avalanzaría sobre ella. Pero no fué así. Al poco tiempo de encender la fogata, aunque para Laura pasó un siglo, un altísimo personaje salió de la selva y se aproximó a la chica. Ella no movió un músculo, según le había aconsejado el indio. El indígena la miró detenidamente e hizo un rápido gesto con la mano derecha. De pronto diez o doce Yucais emergieron de sus escondites entre la maleza y se adentraron en el claro. Sin emitir ningún tipo de sonido, cogieron a Sahím a cuestas y empezaron a caminar hacía el poblado. Laura los seguía a una distancia prudencial desde donde los podía observar sin que ellos se percataran demasiado. Al contrario de lo que predijo no llevaban vivos colores en la cara. Las única mujer del grupo llevaba unos símbolos que le tatuaban el rostro, y era bella, muy bella. Los hombres la llevaban pintada de un blanco puro y un negro tizón, todos menos uno que portaba una mascara color ceniza con una franja amarilla que le cruzaba el rostro.

El era, sin duda, el hechicero jefe de los Yucais.